
Treinta y siete años no son simplemente tiempo transcurrido: son generaciones formadas en el esfuerzo silencioso, en la disciplina constante y en el espíritu del Reigi. Son miles de saludos, incontables repeticiones de kata y el eco del kiai resonando como expresión de un corazón sincero.
Fiel al espíritu del budō okinawense, el Chikara Dojo ha mantenido viva la llama del Shōrin-ryū, transmitiendo no solo técnica, sino carácter, honor y perseverancia. Cada alumno que cruza sus puertas no solo aprende a golpear o defenderse: aprende a forjar su espíritu.
Que este 37° aniversario sea una nueva etapa de crecimiento, fortaleza y armonía.
¡Felicidades Taishinkan Chikara Dojo!
Que el camino continúe firme y recto.
1989 - 2026