SENSEI LUIS LEMOS Y SENSEI MATIAS LEMOS VIAJAN NUEVAMENTE A OKINAWA JAPON PARA CONTINUAR CAPACITANDOSE EN LAS ARTES TRADICIONALES DE RYUKYU

 

Antes de emprender un nuevo viaje, siempre hay una mezcla de emoción, responsabilidad y gratitud. Hoy, Sensei Luis Lemos junto a Sensei Matías Lemos, inician su viaje hacia Okinawa, Japón, cuna del Karatedo y el Kobudo Tradicional, para participar de la ceremonia de apertura del Campeonato Mundial Juvenil de Okinawa Karatedo y de diversas actividades culturales que reunirán a Maestros y representantes de todo el mundo.

Ademas, este viaje tiene un significado muy especial para nuestra Escuela, puesto que representaran a la Argentina y al Chikara Dojo, pero uno de los principales objetivos que tienen estos viajes es continuar profundizando la formación tecnica directamente junto a nuestro Maestro, Oshiro Nobuko Sensei, manteniendo asi vivo el vínculo con la fuente de nuestro linaje y fortaleciendo la transmisión del auténtico Karatedo de Okinawa.

Cada visita a la isla es una oportunidad para aprender, compartir experiencias, renovar conocimientos y reafirmar nuestro compromiso con la preservación y difusión de la cultura tradicional okinawense en nuestro país.

Queremos agradecer profundamente a todos los alumnos, familias, amigos e instituciones que siempre nos acompañan y hacen posible que este camino continúe creciendo. Los mantendremos informados a través de este espacio, compartiendo las experiencias, actividades y aprendizajes que viviremos durante nuestra estadía.

Con humildad, respeto y el espíritu de Budo, comenzamos un nuevo camino hacia nuestra querida Okinawa!

MERCADO SAKAEMACHI: EL CORAZON POPULAR DE LA RECONSTRUCCION DE OKINAWA - SUDAKA. EL CORAZON DEL OKINAWA KARATE ARGENTINO

 
  

En la ciudad de Naha, muy cerca de la estación Asato del monorraíl Yui Rail, se encuentra uno de los lugares mas historicos, representativo y más auténtico y entrañable de Okinawa: el Mercado Sakaemachi (栄町市場 – Sakaemachi Ichiba). Mucho más que un simple centro comercial, este mercado representa la historia de la reconstrucción de la isla después de la Segunda Guerra Mundial y el espíritu solidario de su pueblo.

Antes de la guerra, el terreno donde hoy se levanta Sakaemachi estaba ocupado por instituciones educativas, entre ellas la Primera Escuela Secundaria Femenina de Okinawa, cuyas alumnas formarían posteriormente el conocido Cuerpo Estudiantil Himeyuri, uno de los símbolos más conmovedores de la Batalla de Okinawa. Tras la devastación de 1945, la zona quedó completamente destruida.

        

Con el regreso gradual de la población, comenzaron a surgir pequeños puestos improvisados donde los vecinos intercambiaban alimentos y productos básicos. En 1955, los propios habitantes eligieron mediante votación el nombre "Sakaemachi", que significa literalmente "Ciudad o Mercado de la Prosperidad", reflejando la esperanza de un futuro mejor para una comunidad que renacía entre las ruinas.

A diferencia del famoso Mercado Público de Makishi, orientado en gran medida al turismo, Sakaemachi conservó su carácter profundamente local. Sus estrechos pasillos cubiertos, las pequeñas carnicerías, pescaderías, verdulerías y comercios familiares mantienen el ambiente de las décadas de 1950 y 1960. Allí todavía es habitual ver a los comerciantes conversar con sus clientes habituales, preservando una forma de vida basada en la confianza y la cercanía.

Con el paso de los años, el mercado también se transformó en un reconocido punto gastronómico. Al caer la tarde, muchos de sus antiguos locales comerciales abren como pequeños izakaya, bares tradicionales y restaurantes donde vecinos y visitantes disfrutan de la cocina okinawense, el awamori y la música local en un ambiente sencillo y acogedor.

    

Hoy, Sakaemachi es considerado uno de los últimos mercados tradicionales que conservan casi intacta la estructura urbana construida durante la reconstrucción de la posguerra. Más que un sitio para hacer compras, es un verdadero patrimonio vivo donde sobreviven las costumbres, la memoria y la identidad del pueblo okinawense. Diversos estudios lo destacan como un ejemplo de resiliencia comunitaria y de la importancia de los mercados tradicionales como espacios de encuentro, transmisión cultural y apoyo mutuo.

Quien recorre sus callejones no solo descubre sabores y productos típicos de Okinawa; también encuentra el testimonio de una comunidad que, después de una de las mayores tragedias de su historia, supo reconstruirse con trabajo, solidaridad y esperanza. En ese sentido, el Mercado Sakaemachi continúa siendo, hasta nuestros días, uno de los símbolos más auténticos del alma de Okinawa.

    

Y por que este sitio es un lugar muy importante para el Okinawa Karatedo Argentino?

Es que exactamente aqui existio un afamado Restaurante llamado "SUDAKA" cuya dueña era la Señora Tsuyako Kinjo. 

A primera vista, lo llamativo es que no era un restaurante de comida okinawense, sino un restaurante de cocina sudamericana, algo bastante inusual en Okinawa. En su carta se ofrecían platos inspirados en distintos países de Sudamérica y era conocido por recibir tanto a residentes extranjeros como a okinawenses interesados en probar sabores diferentes. Hoy en dia, desgraciadamente ya no existe mas.

   

Tsuyako Kinjo (金城ツヤ子) fue mucho más que la dueña de un restaurante llamado Sudaka. Era una excelente anfitriona, exhimia traductora, leal consejera, amiga y un verdadero puente entre los practicantes extranjeros de karatedo y los maestros de Okinawa.

El restaurante Sudaka era casi un "Dojo social". Después de las clases o los entrenamientos era habitual que se reunieran allí maestros de distintas escuelas. Según recuerdan quienes la conocieron, por sus mesas pasaban con frecuencia Maestros como Minoru Higa, Eiki Kurashita, Yoshimitsu Onaga, Oshiro Nobuko y Shigetoshi Senaha, entre otros.

Otro detalle muy significativo, es que el nombre "Sudaka" estaba acompañado por una bandera argentina en la fachada. Esto reflejaba el enorme cariño que Tsuyako Kinjo sentía por Argentina, país con el que había vivido y creado un vínculo muy fuerte gracias a la comunidad de karatekas argentinos que visitaban Okinawa. Ella siempre estaba ahi para ayudarnos.

Era una mujer de gran sabiduría y una personalidad muy especial. No solo servía la comida: enseñaba las costumbres japonesas, indicaba cómo recibir y despedir correctamente a un Maestro y facilitaba encuentros que de otra forma hubieran sido muy difíciles para los visitantes extranjeros. Sin lugar a dudas, un sitio muy especial, un Restaurante mitico y esencial para el desarrollo del Okinawa Karatedo Argentino, y una persona esepcional a la que le debemos agradecimiento eterno.

初心忘れるべからず NUNCA OLVIDES EL ESPIRITU CON EL QUE COMENZASTE EL ESTUDIO DEL KARATEDO

 

初心忘れるべからず  Shoshin Wasureru Bekarazu

En el sendero del Budō tradicional, así como en el camino de la vida, existe una enseñanza que ha sido transmitida de generación en generación y que permanece inalterable con el paso del tiempo: "Nunca olvides el corazón con el que emprendiste el primer paso."

Todo camino verdadero comienza con un espíritu puro: el deseo sincero de aprender, la humildad para recibir la enseñanza y la determinación de superarse día tras día. Sin embargo, los años, las dificultades, la rutina e incluso los logros alcanzados pueden desviar nuestra mirada del propósito que dio origen a nuestro recorrido.

Fue el maestro Zeami quien expresó esta profunda reflexión hace más de seis siglos, y desde entonces sus palabras han acompañado a quienes comprenden que el verdadero crecimiento no consiste únicamente en perfeccionar la técnica, sino también en conservar la sencillez del principiante, el respeto hacia quienes nos precedieron y la gratitud por las enseñanzas recibidas.

En la tradición de Okinawa, el conocimiento no pertenece a quien lo domina, sino a quien lo preserva con humildad y lo transmite con sinceridad a las generaciones futuras. Por ello, recordar el "Shoshin" es honrar a nuestros Maestros, a nuestros antecesores y al legado que nos fue confiado. Que, cualquiera sea la distancia recorrida, nuestro corazón permanezca tan humilde y decidido como el día en que dimos el primer paso sobre el Dōjō.

初心忘れるべからず  Nunca olvides el espíritu con el que comenzaste